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Me he roto el ligamento cruzado anterior… ¿y ahora qué?

Oct 27, 2026 · 
Cuerpo

Spoiler: volver a correr no significa estar preparado para volver a jugar.

Y llega el diagnóstico: rotura del ligamento cruzado anterior (LCA).

De repente, tu cabeza se llena de preguntas:

  • ¿Me tendrán que operar?
  • ¿Cuánto tiempo estaré sin hacer deporte?
  • ¿Volveré a jugar como antes?
  • ¿Y si me vuelvo a lesionar?

Tranquilo, que aquí venimos a poner un poco de orden a todo esto. Porque recuperarse de una lesión del LCA no es solo cuestión de tiempo. Es cuestión de trabajo. Y de hacerlo bien.

Primero de todo: ¿qué narices hace el ligamento cruzado anterior?

Imagínate que tu rodilla tiene un sistema de seguridad incorporado.

Pues el ligamento cruzado anterior es una pieza clave de ese sistema.

Su trabajo es ayudar a estabilizar la rodilla, especialmente cuando haces movimientos como correr, saltar, frenar o cambiar de dirección.

Dicho de forma un poco más técnica, evita que la tibia se desplace excesivamente hacia delante y contribuye a controlar los movimientos de rotación.

¿Y qué pasa cuando se rompe?

Que la rodilla puede perder parte de esa estabilidad. Pero la cosa no acaba aquí.

También pueden aparecer:

  • Pérdida de fuerza, especialmente en el cuádriceps.
  • Inflamación.
  • Limitación de la movilidad.
  • Sensación de inestabilidad.
  • Pérdida de confianza en la rodilla.

Y esta última, aunque no salga en las radiografías, también cuenta. Y mucho.

Me han operado. Ahora toca descansar, ¿no?

Pues no exactamente.

Después de una reconstrucción del LCA, la rehabilitación empieza desde el principio, siguiendo las indicaciones del cirujano y del fisioterapeuta.

Y no, no se trata de ponerte a hacer sentadillas con 100 kg al día siguiente de salir del quirófano.

Al principio tenemos unas misiones muy concretas:

  • Controlar el dolor y la inflamación.
  • Recuperar la extensión completa de la rodilla lo antes posible, idealmente durante las primeras dos semanas.
  • Recuperar progresivamente la flexión.
  • Conseguir que el cuádriceps vuelva a activarse correctamente.
  • Recuperar el apoyo y la capacidad de caminar con normalidad.

¿Parece poca cosa?

Pues estos primeros pasos son fundamentales para construir todo lo que vendrá después.

El cuádriceps: ese gran damnificado

Hay algo que sorprende mucho después de una operación del LCA.

El cuádriceps parece que se haya cogido unas vacaciones sin avisar.

Después de la lesión y la cirugía es habitual que este músculo pierda fuerza y tenga dificultades para activarse correctamente.

Por eso recuperarlo es una de las grandes prioridades de la rehabilitación.

Pero ojo, porque aquí viene una de las ideas importantes de este artículo:

No se trata solo de tener un músculo grande. Se trata de tener un músculo preparado.

Preparado para generar fuerza.

Preparado para hacerlo rápidamente.

Preparado para saltar.

Preparado para absorber el impacto cuando aterrizas.

Preparado para frenar en seco.

Porque a tu rodilla le importa bastante poco lo musculado que te veas en el espejo si después no eres capaz de controlar una frenada.

De la camilla al campo. Sin saltarte pantallas.

Recuperarse de una reconstrucción del LCA se parece un poco a un videojuego.

No puedes pasar a la última pantalla sin haber superado las anteriores.

Primero recuperamos movilidad y fuerza.

Después introducimos ejercicios cada vez más exigentes.

Y progresivamente llegan:

  • La carrera.
  • El trabajo de potencia.
  • Los saltos y los aterrizajes.
  • Las frenadas.
  • Los cambios de dirección.
  • Los gestos específicos de tu deporte.

Y finalmente, la vuelta progresiva a los entrenamientos y a la competición.

Cada fase tiene sus objetivos y criterios para avanzar.

Y aquí no gana quien corre más. Gana quien llega más preparado.

«¡Ya puedo correr! ¿Puedo volver a jugar?«

Eeeeeh… no tan rápido.

Este es uno de los errores más habituales.

Poder correr en línea recta no significa que tu rodilla esté preparada para jugar un partido de fútbol, baloncesto, balonmano o cualquier otro deporte que implique saltos, giros y cambios de dirección.

Piénsalo.

Correr a un ritmo controlado es una cosa.

Tener que frenar en seco, esquivar a un rival, cambiar de dirección y volver a acelerar es otra muy diferente.

No es lo mismo poder hacer un movimiento que estar preparado para hacerlo al máximo nivel.

Y precisamente por eso la rehabilitación tiene que ir mucho más allá de recuperar la capacidad de correr.

La pregunta del millón: ¿cuándo podré volver a jugar?

Aquí es donde todo el mundo querría que sacáramos una bola de cristal.

Pero no funciona así.

Después de una reconstrucción del LCA, el regreso a los deportes de alta exigencia suele plantearse a partir de los 9 meses, y en algunos casos hace falta más tiempo.

Ahora bien, el calendario no es quien da el alta deportiva.

El tiempo es importante, pero no es suficiente.

Hay que valorar la fuerza, la potencia, el control de los movimientos, la capacidad de soportar las exigencias del deporte y la preparación psicológica.

Porque dos deportistas operados el mismo día pueden tener evoluciones completamente diferentes.

Y volver antes de estar preparado puede aumentar el riesgo de sufrir una nueva lesión.

Por tanto, quizás la pregunta no debería ser «¿cuánto me falta?», sino…

«¿Qué me falta para estar preparado?»

¿Y la cabeza? ¿También hay que rehabilitarla?

¡Y tanto!

Puedes tener un cuádriceps fortísimo, una movilidad fantástica y superar todas las pruebas físicas…

Pero llegar al campo y pensar:

«¿Y si me vuelvo a romper el ligamento?«

El miedo a volver a lesionarse es habitual y puede condicionar el regreso al deporte.

Por eso la confianza también se entrena.

Recuperar la seguridad en los movimientos, exponerse progresivamente a situaciones deportivas y volver a sentir que controlas tu cuerpo forma parte del proceso.

Porque no solo queremos que tu rodilla esté preparada. Queremos que tú también lo estés.

La conclusión fregaire

Una reconstrucción del ligamento cruzado anterior no se recupera simplemente dejando pasar los meses.

Se recupera trabajando:

  • MOVILIDAD
  • FUERZA
  • POTENCIA
  • CONTROL
  • CONFIANZA
  • CAPACIDAD DEPORTIVA

En cal Fregues trabajamos la rehabilitación y la readaptación deportiva para que puedas recuperar progresivamente las capacidades que necesitas para volver a tu deporte.

Y recuerda que no todas las roturas del LCA requieren cirugía: el tratamiento debe decidirse de forma individualizada según la lesión, las necesidades y los objetivos de cada persona.

Porque no se trata simplemente de volver. Se trata de estar preparado para volver.

Núria Sendrós, fisioterapeuta especialista en rodilla – colegiada número 18.018

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